Gato por liebre (olivo por palma)

Por dos euros podían los fieles comprar una ramita de olivo para seguir a “La Burrita”, el Domingo de Ramos, al inicio de esta Semana Santa. Las miles de personas que acompañaban al trono tuvieron que cambiar las tradicionales palmas por ramitas de olivo, debido a las restricciones impuestas tras la aparición del picudo rojo en las islas (que prohíbe la poda de las palmeras).

Estoy seguro que los pocos seguidores que no supieran nada del picudo rojo se pondrían al día durante la procesión (la anécdota de las ramitas de olivo no es para menos). Es curioso cómo un problema fitosanitario que en principio es competencia de los órganos de sanidad vegetal y de los investigadores, se convierte en un problema social, y no sólo por su repercusión en el paisaje, en los viveros y en los jardines, si no precisamente en una de las fiestas más populares para los católicos. ¿Se preguntarían estos fieles a qué clase de políticas de control fitosanitario les debían tal honor? ¿A qué clase de mercaderes roñosos?

No está, sin embargo, todo perdido. En la Biblia también salen nombrados olivos, no es para tanto.

Palmas por ramitas de olivo

Vía y fotografía | Canarias7.es

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