Batalla en Estados Unidos por la denominación de productos ecológicos

Hace pocos días, en una reunión conjunta del Congreso, se aprobó una enmienda dentro del proyecto de ley de presupuesto del USDA para el año 2006 que afecta a los alimentos ecológicos. Esta enmienda significaría básicamente dos cosas. Primera, anularía una reciente decisión de la justicia que prohibía el uso de numerosos ingredientes sintéticos en alimentos ecológicos certificados por el USDA. Y permitiría al Departamento de Agricultura aprobar sustancias sintéticas si no hubiera ningún sustituto orgánico disponible comercialmente.

La enmienda había sido propuesta por la Asociación de Comercio de Productos Ecológicos (OTA en sus siglas en inglés), provocando malestar en los grupos de defensa de los consumidores que inmediatamente han empezado a mandar cartas y telefonear a los congresistas manifestando su rotunda oposición. Así, dicha enmienda conllevaría la modificación de la Ley de producción de alimentos orgánicos para permitir el uso de una lista de determinados productos sintéticos en el manejo y procesado de los productos alimentarios después de su recolección y cosechado. La enmienda igualmente anularía la decisión judicial de que la leche procedente de rebaños que quieran venderse como orgánicos deben estar alimentados un 100% con productos orgánicos.

Los alimentos ecológicos se han convertido en un gran negocio, con un incremento en ventas de un 20 por ciento anual en los últimos años. Pero la popularidad tiene un precio. Ya desde 2002, cuando el Departamento de Agricultura estadounidense empezó su programa de certificación, ha habido una gran presión para debilitar los niveles de exigencia de estos alimentos de manera que sea más fácil para las grandes compañías alimentarias, las cuales utilizan sustancias sintéticas en el proceso de elaboración, entrar en el mercado de los alimentos ecológicos.

En parte, como ha venido a indicar un artículo publicado en el New York Times, es una batalla sobre una etiqueta, la ecológica. Los grandes productores, que utilizan normalmente productos sintéticos en la elaboración, quieren llamar a sus alimentos procesados “ecológicos”, porque esa designación lleva consigo mayores precios. No quieren que sus productos que están hechos mayoritariamente con ingredientes orgánicos, una designación legal de menor categoría que permite el uso de algún tipo de producto sintético. Es también una batalla cultural entre la gente que durante tiempo ha tenido fe en los productos orgánicos y las grandes industrias que ven como es un mercado en rápida expansión y un nicho económicamente rentable.

Vía | Boletín Semanal de Información Agroalimentaria y Pesquera de Estados Unidos y Canadá

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